REPUDIABLE, OTRA VEZ LOS VÀNDALOS CONTRA LA SOCIEDAD PACÌFICA.
Atacan cobardemente la sede del Club Nacional de Fùtbol, uno de los màs importantes del paìs. No hubo muertos por un milagro ya que la guardia de seguridad estaba dispuesta a disparar si entraban a la fuerza a la sede de la calle ocho de octubre y Jaime Cibils. Funcionarios de la entidad dijeron que elementos identificados como hinchas de Peñarol, su clàsico rival, fueron los autores de la agresion. Se investiga.

El pequeño Uruguay no escapa a los hechos de violencia que se dan en el seno de las barras bravas que acompañan, en diversas partes del mundo, a clubes de fùtbol, y esta vez, lamentablemente, se concreta otro episodio, al denunciar pùblicamente funcionarios del Club Nacional de Futbol, un ataque con objetos contundentes e incursiòn en la sede de la instituciòn, que atribuyen a parciales de Peñarol, su tradicional rival de todas las èpocas.

De acuerdo a las primarias informaciones que se han recogido los vàndalos que llegaban casi a las cien personas, destruyeron a pedradas numerosos vidrios de la sede ubicada en la calle Ocho de Octubre y Jaime Civils, e, incluso, procuraron invadirla, hecho que no llegò a efectivizarse en virtud de la presencia de guardias armados de los que dispone la instituciòn futbolìstica.

El malòn se generò en la noche de la vìspera en torno a la hora l9 segùn lo declarò al suplemento deportivo "Ovaciòn "del diario El Paìs de Montevideo, Josè Luis Barsellos, jefe de seguridad de Nacional, quien entre otras cosas dijo que cuando vieron gente armada los atacantes se fueron. Para este funcionario los agresores estaban identificados con Peñarol el tradicional rival de los tricolores y comenzaron a arrojar piedras y baldosas contra el frente de vidrio del edificio. Al parecer el blanco preferido fue la gran copa Intercontinental que se encuentra en la sala de espera del primero piso, donde destrozaron cinco vidrios y lograron impactar en el trofeo, pero, por suerte estaba resguardado por un vidrio consistente, que impidiò que el golpe le afectara en demasìa.

El Vicepresidente de Nacional, Atilio Narancio, tambièn ubicò a hinchas de Peñarol como autores del acto vandàlico: "otra vez nuestro club fue agredido a pedradas, cosa que hacìa años que no sucedìa y creìamos perimida. Este hecho nos entristece, pero no empaña la enorme alegrìa del trinfo històrico logrado ayer (por el sàbado). Si alguien cree que este tipo de hechos nos pueden llevar a una respuesta similar, està totalmente equivocado. A la violencia respondemos con una paz activa, no de los cementerios. El camino es el diàlogo y la convivencia pacìfica.

Otro de los funcionarios de Nacional comentò la policìa que fue llamada inmediatamente de que empezaron a ocurrir los desmantes demorò por los menos 25 minutos en llegar al lugar de los acontecimientos.

Segùn la crònica mencionada de "Ovaciòn" el hombre de apellido Muñoz les dijo a los policìas que siguieran a los agresores, pero, no hicieron nada y "no los detuvieron porque no quisieron".

Los episodios de apedreamiento de la sede de Nacional se han repetido en los ùltimos tiempos, pero, este tuvo un acento sumamente agresivo, porque no solo tiraron piedras, sino que los atacantes fueron numerosos e intentaron entrar al efidificio, pero, no se animaron al ver que habìa guardia de seguridad, autorizada a disparar un armas de fuego en este tipo de casos.

El jefe de la guardia de seguridad de la instituciòn tricolor dijo que si llegaban a penetrar al edificio con esa agresividad "quedaban varios tirados adentro".

Uruguay no es la excepciòn en hechos de violencia ligados al fùtbol y casi todos protagonizados por las llamadas "barras bravas", que han dejado como saldo personas muertas y destrozos importantes, ante el asombro de una sociedad que no estaba acostumbrada a este tipo de vandalismo y tampoco preparada para enfrentarlo.

Los episodios de esta naturaleza incluso han movilizado a los clubes màs importantes del paìs los que han tomado una serie de medidas para tratar de combatir la violencia, pero, es claro que los mismos no alcanzan y, naturalmente, no han dado los resultados esperados. Algunos opinan que deberàn extremarse las mismas y tambièn que el gobierno deberà hacer su parte, aunque éste esta preocupado por el fenòmeno de la violencia que se ha incrustado en la sociedad, con el aumento de los delitos especialmente algunos de insusitada violencia, como crìmenes mùltiples, que hace mucho tiempo que no se daban en el paìs.

Luis Carlos Cotelo