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De
acuerdo a las primarias informaciones que se han recogido
los vàndalos que llegaban casi a las cien personas,
destruyeron a pedradas numerosos vidrios de la sede ubicada
en la calle Ocho de Octubre y Jaime Civils, e, incluso, procuraron
invadirla, hecho que no llegò a efectivizarse en virtud
de la presencia de guardias armados de los que dispone la
instituciòn futbolìstica.
El
malòn se generò en la noche de la vìspera
en torno a la hora l9 segùn lo declarò al suplemento
deportivo "Ovaciòn "del diario El Paìs
de Montevideo, Josè Luis Barsellos, jefe de seguridad
de Nacional, quien entre otras cosas dijo que cuando vieron
gente armada los atacantes se fueron. Para este funcionario
los agresores estaban identificados con Peñarol el
tradicional rival de los tricolores y comenzaron a arrojar
piedras y baldosas contra el frente de vidrio del edificio.
Al parecer el blanco preferido fue la gran copa Intercontinental
que se encuentra en la sala de espera del primero piso, donde
destrozaron cinco vidrios y lograron impactar en el trofeo,
pero, por suerte estaba resguardado por un vidrio consistente,
que impidiò que el golpe le afectara en demasìa.
El
Vicepresidente de Nacional, Atilio Narancio, tambièn
ubicò a hinchas de Peñarol como autores del
acto vandàlico: "otra vez nuestro club fue agredido
a pedradas, cosa que hacìa años que no sucedìa
y creìamos perimida. Este hecho nos entristece, pero
no empaña la enorme alegrìa del trinfo històrico
logrado ayer (por el sàbado). Si alguien cree que este
tipo de hechos nos pueden llevar a una respuesta similar,
està totalmente equivocado. A la violencia respondemos
con una paz activa, no de los cementerios. El camino es el
diàlogo y la convivencia pacìfica.
Otro
de los funcionarios de Nacional comentò la policìa
que fue llamada inmediatamente de que empezaron a ocurrir
los desmantes demorò por los menos 25 minutos en llegar
al lugar de los acontecimientos.
Segùn la crònica
mencionada de "Ovaciòn" el hombre de apellido
Muñoz les dijo a los policìas que siguieran
a los agresores, pero, no hicieron nada y "no los detuvieron
porque no quisieron".
Los
episodios de apedreamiento de la sede de Nacional se han repetido
en los ùltimos tiempos, pero, este tuvo un acento sumamente
agresivo, porque no solo tiraron piedras, sino que los atacantes
fueron numerosos e intentaron entrar al efidificio, pero,
no se animaron al ver que habìa guardia de seguridad,
autorizada a disparar un armas de fuego en este tipo de casos.
El jefe de la guardia de seguridad
de la instituciòn tricolor dijo que si llegaban a penetrar
al edificio con esa agresividad "quedaban varios tirados
adentro".
Uruguay
no es la excepciòn en hechos de violencia ligados al
fùtbol y casi todos protagonizados por las llamadas
"barras bravas", que han dejado como saldo personas
muertas y destrozos importantes, ante el asombro de una sociedad
que no estaba acostumbrada a este tipo de vandalismo y tampoco
preparada para enfrentarlo.
Los
episodios de esta naturaleza incluso han movilizado a los
clubes màs importantes del paìs los que han
tomado una serie de medidas para tratar de combatir la violencia,
pero, es claro que los mismos no alcanzan y, naturalmente,
no han dado los resultados esperados. Algunos opinan que deberàn
extremarse las mismas y tambièn que el gobierno deberà
hacer su parte, aunque éste esta preocupado por el
fenòmeno de la violencia que se ha incrustado en la
sociedad, con el aumento de los delitos especialmente algunos
de insusitada violencia, como crìmenes mùltiples,
que hace mucho tiempo que no se daban en el paìs.
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